miércoles, octubre 04, 2006


In memoriam, León Fido

El día Domingo 1 de octubre el León Fido, "máxima atraccion" del zoológico de Oruro falleció debido a una nefritis generalizada y artritis crónica. Muchos teniamos el deseo de que pase sus últimos días en un hábitat más cálido. Fido murió esperando en vano ese día.

Si quieres saber un poco más de este animal puedes ver el artículo aqui:

http://www.la-razon.com/versiones/20061003_005683/nota_245_339744.htm

El año pasado, escribí el siguiente texto pensando en el Fido. Lo dejé archivado pensando que no sería necesario, pues aquellos días el traslado del León era casi una realidad.
Creo que ahora es el momento oportuno para rendirle tributo a un animal que murió en paupérrimas condiciones. A vos Fido, donde sea que estes, van estas palabras que en nada pudieron ayudar.

Al León Fido
Te vi en las jaulas de la vida, rugiendo tristezas por tu negada libertad. Vi en tus ojos la devastación de los años, cansados por el frío interminable de los Andes. Te vi león vencido antes de luchar, vi tus garras nunca estrenadas, ahora lamentables uñas que ya ningún daño podrían hacer. Te vi soñando con lo que te negaron, con praderas inmensas en vez de Altiplano, con tierras verdes en vez de concreto, con espacios gigantes en vez de paredes burdamente pintadas, tratando de imitar el mundo que aquellas manos te quitaron para satisfacer nuestra vanidad. Te vi solitario con un alma desierta, empecinado en no morirte porque no te queda más. Te vi sufriendo la enfermedad de las pampas, dolido de los huesos hasta la memoria, llena de recuerdos fantasmas. Vi tus heridas abiertas, y tus lágrimas silenciosas. Te vi león orgulloso y digno, sin pedir nada a nadie pues tu posición no te permite rogar. O tal vez, como alguien me dijo, no lo haces porque eres solo un animal. Dicen que eres más orureño que nosotros, que desde siempre representas nuestro orgullo, y yo no entiendo como siendo tan orureño, te hemos negado la libertad. Te vi condenado Rey de la Selva a perecer lentamente, entre barrotes de hierro, entre muros de cemento, reinando un mundo silencioso y frío como la muerte. Y pensé por un momento que después de tantos años, después de habernos deleitado con tu existencia prisionera, mereces que tus ojos contemplen por última vez, un atardecer de fuego entre hojas verdes y árboles de verdad.

1 comentario:

marielita dijo...

Que profundo, y que tristeza mas grande ese pobre animal. Al final lo que mas pena da es saber que muchos no apoyaron que se vaya a otro lugar. Esribes muy profundo chato. Besitos