martes, octubre 31, 2006

Jacques:
Esto es para ti, no se lo des a nadie. Guárdalo en la gaveta al lado derecho de donde escondía el revólver del abuelo. No los descuides en ningún momento ni permitas que caiga en manos ajenas. No quiero ni pensar en lo que podría pasar si otra persona lo encuentra. ¡Qué sería de nosotros! Guárdalo a las seis de la tarde. No antes ni después, a esa hora se van todos de la casa y tendrás oportunidad de hacerlo bien. Si te demoras más de cinco minutos ya no lo hagas y espera al próximo jueves. Ellos están esperando el momento oportuno y cualquier error que cometas bastará para que se aprovechen de la situación. Aunque esté demás, cerciórate de cerrar las cortinas que están a la entrada, tranca la puerta y apaga la luz. Los pocos rayos de sol que ingresan por el ventanal más alto de la habitación te bastarán para encontrar el escritorio del que te estoy hablando. Procura no caminar rápido, eso los atraería a ti y solo Dios sabe de lo que son capaces. Ve lento y sin zapatos. No vayas a pisar la alfombra persa que se encuentra en el medio de la habitación, yo se que se es tentador pero evítala a toda costa. Muévete por un costado tanteando la pared, si tienes dificultades para desplazarte puedes probar caminar a gatas. Eso sí no arrastres las rodillas, levanta pronunciadamente tus extremidades tratando de no quedarte demasiado tiempo en el mismo lugar. Cuando hayas llegado al escritorio usa la llave de bronce que te regalé con una cadenita en navidad, te servirá para abrir la gaveta principal. Si no quieres perder la cordura no leas las cartas amontonadas que están ahí. Concéntrate solamente en la gaveta al lado derecho de donde el abuelo escondía el revólver. Cuando abras la gaveta, jala con fuerza, mientras más ruido hagas al abrirla será mejor. Así ellos creerán que es la bulla cotidiana de los jueves a las seis de la tarde. Deposita el bulto en medio de las cartas, antes claro, quítale el papel azul con que está envuelto y asegúrate de que no quede ni un solo rastro de color entre las cartas. Cuando lo hayas hecho y si hasta ahora nadie te descubre, vuelve a cerrar todo, esta vez con cautela pues a estas alturas puede que ya sospechen algo. Sal por el mismo lugar y de la misma forma, al abrir la puerta grita que ya llegaste y ciérrala como si fuera la puerta de calle. A partir de entonces espera al menos dos semanas y ven a buscarme, si todo ha salido bien yo te daré otra llave para que abras las cerraduras del nuevo escritorio. Pues lo más seguro es que lo hayan cambiado. Tendrás que esperar hasta el séptimo jueves y llegar de nuevo a la misma gaveta. Finalmente encontrarás tu premio en el mismo cajón en medio de un montón de cartas manchadas de azul.
Hasta entonces

Tu amigo
André

1 comentario:

pao dijo...

Pablito, nuestra poesía ya está en mi blog...
Si vos querés, te la voy mandar y también podés colgarla aquí...
Besitos y espero no hayas vomitado mucho...jejej