martes, noviembre 14, 2006

Inexactitud
Ella entró por la puerta como ráfaga de otoño y rompió cristales, platos, vasos y los jarrones de barro que mamá tenía encima de la mesita de caoba. No sé cómo describirla, si decir: Era alta, rubia y de ojos azules, o pequeña, dulce morena y de ojos negros. Su inexactitud siempre fue insoportable, nosotros no sabíamos si esperarla con los brazos abiertos o con la espalda, porque siempre tenía un humor de todo sabor. Pero ese día fue decisivo, ella entró como ráfaga de invierno y rompió vidrios, platos, vasos y las macetas de barro que mamá tenía debajo de la mesita de roble. Entonces tuvimos que decidirnos para describirla y decir de una vez si ella era chiquita, crespa y de ojos verdes o si era mediana, de piel canela, cabello largo y ojos cafés. Lo importante es que cuando terminó de romperlo todo se nos acercó y agarró nuestras manos.
- Yo te amo. Me dijo
- Te amo y jamás quiero volver a pelear contigo ni a romper estas tacitas de porcelana que tanto te gustan.
Lloramos. Nosotros, ella no. Lloramos porque tenía razón, las tacitas de porcelana nos gustaban mucho y también ella con sus manos delicadas que ahora nos acariciaba el rostro con ternura.
- Me voy. Nos dijo
- Me voy porque me cansé de tu simplicidad estúpida, no quiero saber de ti ni de tus jarrones de vidrio nunca más.
Me puse quieto, creo que ni siquiera pestañeé cuando ella salió por la ventana. Me quedé aferrado a los pedazos rotos que ella nos dejó y lloré, lloramos, porque ni siquiera pudimos saber si ella se iba como una ráfaga de otoño o si tenía el cabello ondulado, los ojos grises y la piel bronceada.

3 comentarios:

pao dijo...

Te extraño Pablito...
A ver cuando escribimos de nuevo...
P&P

Anita dijo...

me mataste con la llorada por tus "tacitas" de porcelana... me recordo la canción de los Red Hot Chili Peppers "porcelain".. saludos

Pablo Enrique Osorio Abud dijo...

Las tacitas, sus manos, todas de amor porcelana.