viernes, diciembre 01, 2006

Cita con el diván
En las noches más frías Doctor, cuando no puedo dormir por los ruidos que escucho o por las pastillas que tomo, veo los mismos fantasmas que vienen a visitarme en mis noches de insomnio.
Si Doctor, son los mismos. Creí haberlos perdido entre tantos medicamentos, pero han vuelto. Y por más que intento no logro que se vayan. Siguen allí. Moviéndose al frente de mi cama como esas proyecciones de cine barato que pasan los jueves por la tarde.
Tengo miedo Doctor, cierro los ojos y aún puedo ver ese pasillo oscuro. No hay nadie, excepto un niño jugando cerca de unas escaleras. Puedo ver tres puertas Doctor. Una está entreabierta y por ella escapa la sombra de una cama. El niño juega con unos soldaditos de plástico. Juega. Doctor. Juega. Absorto en sus soldados, de vez en cuando ríe un poco y estira su cuerpo así Doctor. ¿Puede verlo? Se está quitando un sueño que no tiene. Luego escucho que alguien sube por las escaleras, los ecos de los pasos se repiten en cada rincón de las paredes. ¿Puede oírlos Doctor? Retumban con ese sonido pesado de zapatos grandes.
Es un hombre de sacón negro y sombrero azul el que sube las gradas. Pasa junto al niño y se detiene un momento. Mira con recelo a ambos lados. ¿Qué quiere Doctor? ¿Qué está buscando? Mire. Se acerca al niño y le ofrece una bolsa llena de autitos de plástico. De todos los colores Doctor, qué lindos y chiquitos son. Escuche Doctor, dice algo.
- Es para ti, pero tienes que venir conmigo.
Dígale que no vaya. Que se quede. No tiene permiso. Dígale Doctor que no tiene permiso. Es en vano. El niño se queda mirando la bolsa de juguetes. Es que son tan lindos y chiquitos. ¡Mire Doctor!, es buen niño, ahora dice no con la cabeza. El hombre sonríe. ¿Por qué sonríe así? ¡Haga algo Doctor! ¡Su mano! ¡Qué la suelte Doctor!
-¿Vas a ponerte malo otra vez? Soy la única persona que te quiere y te trae regalos ¿Y así es como te comportas?
Tiene razón Doctor, solo él le trae regalos. Y ahora se lo lleva Doctor. No culpe al niño. Yo sé que tiene miedo. Tiene miedo. Entran por la puerta. La sombra de la cama y el seguro que suena.
- Si lloras o te quejas no te doy los juguetes -.
Ya es tarde Doctor. No se puede decir nada. Es un peso muy grande. Hay que mirar a otro lado y esperar a que las imágenes se pierdan. Que sus culpas se disuelvan solas con las pastillas Doctor.
No importa lo que haga. Toda la escena se repite entera frente a mí. ¿Ve Doctor? Una y otra vez, como las proyecciones de cine barato que pasan los jueves por la tarde. ¿Verdad que es triste? Es terrible. ¿Sabe Doctor? Lo peor, lo verdaderamente malo, es que ya no recuerdo si yo era aquél niño, ese hombre, quizás los dos o tal vez ninguno.

5 comentarios:

Estido dijo...

Pablo, los flashes, la esquizofrenia, el monólogo/diálogo, están muy bien manejados. Es un relato corto, pero reconstruye un episodio traumático a partir del cual el lector imagina toda una vida. El final, sin embargo, creo que le hace perder la contundencia que va adquiriendo línea tras línea. Obviamente, esto es completamente subjetivo; cuestión de gustos, pues. Yo imaginé que el doctor era el violador y que el narrador le decía todo eso antes de matarlo.

Un abrazo.

Pablo Enrique Osorio Abud dijo...

Gracias estido. Voy a verlo de nuevo. Sirve de mucho poner el relato en consideración de los demás. Tomaré en cuenta tu observación.
Lo que esperaba lograr es crear un personaje atormentado. Es un reto mantener el tono. Veremos como se le hace.
Un abrazo

Albanella dijo...

Un relato crudo, me encanta. Pero, creo que al final pierde algo de fuerza por lo abrupto que aparece, para mí solo faltaba alargarlo un poco, pero sin escenas de novela policíaca. Al igual que el hombre reflexiona sobre juego del niño y el extraño, lo puede hacer también sobre su identidad real.

besos.. :)

pao dijo...

Sí, yo también imaginé que el doctor era el violador...

Éso había que aclarar en el cuentito, aunque también puede que ésa sea la intención del autor, confundir al que lee y sorprender luego, pero aún así, habría que pulir un poco, no?..por lo demás, y afianzando mis obseciones, el final está perfecto y a mí consideración no hace falta ni alargarlo ni nada, los finales abruptos son siempre recomendables.(Humildísima sugerencia)

Por otro lado, creo que ya sé porqué viste fantasmas el otro día en la U cuando pensaste que era yo...

CAPSULA DEL TIEMPO dijo...

A mí me gustó el final. Ah y este Estido porqué será tan este que siempre quiere estir a los personajes.

Saludos.