jueves, febrero 22, 2007

En los Carnavales I

Cuando las trompetas exhalen tufo
y el primer platillo estalle en inicio triunfal
el carnaval habrá comenzado.
No faltará entonces una rubia que sea figura
ni una gordita morena que baile en la fila de atrás.
El más alto manejará el pito
y el más enamorado el bidón de agua.
Alguna gradería bailara hasta romperse
y el moreno tendrá que aguantarse los pises hasta el final.
O tal vez no.
Un diablo probará vueltas con cerveza
desafiando a la indómita gravedad.
El gringo lanzará un globo,
romperá un vidrio,
bailará con todas las bandas,
besará treinta muchachas,
el gringo la pasará genial.
El cura cerrará las puertas,
todos protestarán.
El universo esperará la mañana,
y volverá a crearse en un éxtasis de botellas,
música,
bombos,
alegría,
vencedores,
vencidos,
orgasmo de colores,
caretas sin caras,
rostros verdaderos
rostros nuevos,
rostro asado.
El infinito reducido a un sol naciente entre montañas,
y no será verdadero hasta que alguien proponga un nuevo inicio:
“Ché, ¿vamos a ver la entrada?”
y el ciclo se habrá reiniciado
porque Domingo trae la promesa
de repetir este milagro
una vez más.

2 comentarios:

CAPSULA DEL TIEMPO dijo...

Si sigo leyendo más textos tan hermosos sobre el Carnaval voy a empezar un fondo para ir al año y desde ahorita la voy a convencer a mi suegra para que se quede con mis enanos. Si no quiere la convenzo a mi madre y así sucesivamente, con alguien se quedarán mientras nosotros padres desconsiderados disfrutamos del alba, de la música salida de los ajayus y de la misma tierra del Carnaval: Oruro del alma.

Pablo Enrique Osorio Abud dijo...

Cuando yo me vaya...lejos de Oruro.

Véase "Estio sería" de Julia Vargas Weise