jueves, octubre 25, 2007

Ha lanzado la piedra. La hemos lanzado. Y corriste. Corría. El gas se propagó desesperado buscando nuestras fosas. Lo viste venir. No lo veíamos. Tuviste que gritar y escapamos. ¿Cuántas cuadras? ¿Cuánto tiempo? Ya no eras tú. No eramos dos. Una masa entonces. Una multitud alboratada. Nos llamaste. ¿Quién ordena? ¿De dónde viene la voz? Disparos. Disparos. No se dispercen. Quedáte hermano. Tomá vinagre. ¿De dónde viene el auxilio? ¿Quién eres desconocido? ¿Por qué me ayudas? Prendo fuego. Agarrá ese palo. Nos ponemos pañuelos a la boca. ¿Sirve la camisa desgarrada? Cantemos. ¿Y la letra? ¿Quién nos la ha enseñado?. Estamos a mi lado. Este no soy tú y yo ya somos aquellos. Tengo una botella en las manos. La has encendido. ¡Lánzala carajo! Sin miedo. No tienes miedo. No tienen. No tenemos. El gas te lo saca por la garganta. Te los sacas escupiendo fuego. Y tu voz ya no es de él sino la mía. A mirar por sus nosotros. Nos arde mi boca. Te quema sus ojos. Respirá. No respires. Toma pucho. El fuego. El fuego es rojo. La sangre es roja. Me duele sus vientres. Te nos escurre. Se nos brota. ¡Qué no se me lleven! ¡Agarrálo! Nada es confuso. Nos te me cargan. Me nos te ayudan. A la esquina. A la vuelta. A lo lejos. ¿Respira? ¿Aguanta todavía? Hablan. Piensas. Corro. Soy una carga. Se nos va. Me quedo. Dejálo. Te aferro a mi vida. Ayuda. Se van. Dispersos la masa. Estoy. Todo está claro. Estoy. Ahora es más fácil. Estoy. En la esquina alguien ladra. Estoy aquí.

martes, octubre 16, 2007

A lo mejor es el cielo el que está en las estrellas y es el mundo el que está en nosotros. Estoy dentro de mi, yo soy mis entrañas. Diga usted caballero, usted que sabe tanto y ha leído más que vivir. ¿Es la distancia un fenómeno del espacio o del tiempo? No sé si estás lejos. Puedo verte, pero sé que tardaré diez años en regresar. ¿Qué es el tiempo sino el desgaste de las cosas? Cuando yo vuelva estaré viejo. ¿Dónde confluyen los puntos? Viejo y cansado ¿Es acaso la muerte lejos el Aleph y dentro de ti?

sábado, octubre 06, 2007

Hrs: 22:00

Puedo oírla.
Contra mi ventana, el color grisáceo se ha rendido por esta noche. El cielo, en son de tregua, llora. No sé si lo que cae es agua. No sabemos, ni yo ni mi ventana. Algo cae, eso es seguro. Mezcla de memoria del fuego, mezcla de jirones de agua. ¿Es bueno este augurio? ¿Para quien es esta pausa? ¿Cuál es el mensaje que traen los rayos?
La lluvia se estrella contra el vidrio.
Pero ya no entiendo lo que dice, hace tanto que mi pueblo ha olvidado la lengua de la selva.

viernes, octubre 05, 2007

A una noche chaqueada
Ya no me pregunto por qué
sino hasta cuándo.

El cielo de la noche se ha quedado sin metáfora
sin aire que respirar.

Hasta los faroles de la plaza
son un silencio asfixiante.

Yo sé que detrás de la densidad
entre la nube tóxica
y la muerte
:
Aletargada la poesía

de la América pura
y su etéreo celeste.

Sin embargo
la venganza del árbol que muere.

Sin embargo
la herida de la selva.

Se escurre
Lenta
Obscura
Pausada
en las entrañas del que viene.

Y YO
Y VOS Y ÉL
Impávidos.
Con tres cucharilla de azúcar
en limonadas
que calman la Sed.