jueves, julio 24, 2008

Hubo un estruendo de paredes cayendo
sus ojos presagiaron el final

Yo busqué refugio en los acentos
en verbos conjugados
en parrafos extensos
las haches que son mudas
no nos pudieron nombrar

sumergí las horas en agua de río

sin aplausos bajé las cortinas

a la luz le dí
un atajo para escapar

al fuego en cambio
carne para las cenizas

en la pena
en la bendita pena
sangre,
tierra,
metal.

Por mis viejas convulsiones
por esa manera de amar
por evitar su delirio
me inyecté humo en el pecho

En la baldosas corrió la tristeza
y una trunca risa
como si llanto fuera
partió los espejos

asi todo el dolor
se fue diluyendo
en gotas de madrugada

Ahora soy una costra
quién recuerda las heridas.

3 comentarios:

Dolcka dijo...

Lo último... Herdideando, ideando, cicatriz directriz, y las "haches" mudas pero no invisibles.

Como tronco en tala.
Como una tal Babel.

Saludos cumpa!!!

Anónimo dijo...

las lagrimas de mis ojos forman tus irreales gotas de madrugada. mi dolor no se diluye. se impregna en paredes latigueandome cuando recuerdo mi lamentoso querer.

sabes quien soy............

Anónimo dijo...

1034-1789-5685-0670-7241-5080

NO lo borres

Lo siento pablo, no habia modo de escribir esto en otra parte